Este es un lema que escuché y leí mientras estudiaba magisterio. Eso que a veces suena a retahíla o perorata... "niño tienes que leer" que a fuerza de repetírtelo acaban consiguiendo el efecto contrario: que acabes por odiar los libros, la lectura y cerrando las puertas de esos maravillosos otros mundos posibles.
La buena noticia es que Bea y yo estamos haciendo un curso de teatro para educadores aquí en Andorra y hemos encontrado a un "maestro" una de esas personas que te ofrece un agua de la que tenías sed pero aún no conocías su existencia; y nos ha dado a conocer una "sintaxis" que aborda la necesidad de crecer leyendo desde el sentimiento de una humanidad profunda. Se llama Antonio y participa de un proyecto llamado Farenheit 451, personas-libro. Y aquí compartimos el enlace, porque lo bueno si es compartido es infinitamente mejor.
Nuestros mejores deseos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario